La forma de ahorrar con las nuevas tecnologías es más fácil de lo que parece.Tras la televisión tradicional vino el satélite, luego el cable y más tarde la TDT, y ahora la tendencia que empieza a pegar fuerte es pasarse al streaming, que servicios como Netflix empiezan a popularizar. La evolución nos ha llevado a poder disfrutar de una mayor cantidad de canales y contenidos, tanto generalistas como especializados. Pero ¿es el streaming realmente la opción más conveniente? ¿O el cable todavía presenta ventajas?

Una verdadera “televisión a la carta”

Antes de entrar en materia, aclarar que los diferentes medios de trasmisión de contenidos audiovisuales cada vez están más entrelazados, ya que por el mismo cable por el que pasa la señal de Internet nos llega también la señal televisiva (en un paquete que podemos contratar o no), y que las operadoras de TV por cable ofrecen también descodificadores que nos permiten recuperar contenidos ya emitidos para volver a verlos cuando queramos.

Dicho esto, la esencia del concepto de televisión a la carta se la quedan, no obstante, los servicios de streaming, ya que no hay una emisión determinada de unos contenidos que luego pueden recuperar los espectadores, sino que estos simplemente se cuelgan en los servidores y son los usuarios quienes eligen dónde y cuándo disfrutarlos e, incluso, si no hacerlo.

Muchas veces navegamos por los diferentes canales del cable para ver si en algún sitio emiten algo interesante. Con el streaming, el zapping se elimina en favor de un aprovechamiento máximo del tiempo de ocio. Y hoy más que nunca, el tiempo es oro.

Forma de ahorrar con el streaming

Si contratamos una plataforma de cable, esta nos ofrece una serie de canales que vienen incluidos en el paquete básico o en el paquete temático que contratemos, pero habitualmente estos paquetes y opciones están calculados para que gastemos el máximo.

Así, por ejemplo, alguien que es aficionado al cine y los deportes en general y no solamente al fútbol, puede encontrarse fácilmente en la tesitura de tener que contratar el paquete básico, el paquete de cine, el paquete de fútbol y otro paquete con canales de deportes en general.

Las tarifas pueden fácilmente llegar a 40 o 50 euros mensuales, más si incluimos eventos concretos como partidos de la Champions, o películas de estreno en régimen de alquiler.

En contra, los servicios de streaming acostumbran a tener una tarifa plana por los contenidos, nos permiten tener exactamente aquello que queremos, y su precio es inferior al requerir menos gasto en infraestructura de emisión. Los podemos utilizar mediante telefonía móvil en cualquier parte, puesto que ya pagamos nuestra conexión de datos.

Podemos contratar exactamente las cadenas que buscamos sin tener, generalmente que entrar en los packs, permitiéndonos con ello ahorrar.

Además, muchas productoras ofrecen sus contenidos de forma gratuita, como la mayoría de los canales de información 24/365, que podemos sintonizar desde cualquier dispositivo. Es una forma de ahorrar diferente y con calidad.