Proteger nuestra salud debería ser una de nuestras principales preocupaciones. Si queremos sentirnos tranquilos en todo momento y saber que, si lo necesitamos, recibiremos la cobertura necesaria,un seguro privado de salud es la mejor opción.

Queda lejos la creencia equivocada de que el seguro médico es una propuesta destinada a ofrecer bienestar a los más privilegiados. Al contrario: no se trata de un gasto, sino de una inversión al alcance de todos los bolsillos.

¿Por qué invertir en un seguro privado de salud es interesante?

El final del invierno se aproxima. Por ello, solemos descuidarnos y pensamos que ya estamos a salvo de gripes y resfriados. Sin embargo, no podemos bajar la guardia en estas fechas en las que las temperaturas y los cambios nos sorprenden. En este supuesto, un seguro médico es una garantía de atención en todo tipo de situaciones.

Por una parte, encontraremos una atención personalizada, tanto si hablamos de un resfriado como de una gripe. Además, en muchos casos, un seguro privado de salud nos proporciona garantías superiores: desde una consulta más directa y eficaz hasta la hospitalización, si fuera necesaria.

Puede que nos preguntemos para qué lo necesitamos. Si acudimos al caso concreto de España, durante el pasado 2015 alrededor de 9,2 millones de españoles tenía contratado un seguro médico. Esta gran cantidad de asegurados se debe a diversos motivos: la agilidad de trámites y reducción de tiempos de espera, el trato preferencial, la visita inmediata a especialistas y, sobre todo, una mayor comodidad.

Aspectos que condicionan un seguro médico

A la hora de contratar un seguro privado de salud, lo principal es comparar cuál es el más beneficioso para nosotros y quienes nos rodean. No solo debemos tener en cuenta el ahorro que obtendremos o las ofertas vigentes, sino qué coberturas, centros médicos y profesionales pueden ofrecernos.

Por otra parte, debemos pensar que el precio de un seguro médico no es un número fijo, sino que está condicionado por numerosos factores. Uno de ellos es la edad, ya que habrá más coste para aquellas personas más mayores. El tipo de cobertura también entra en juego, desde la básica (para cubrir hospitalizaciones o procedimientos más especializados) hasta la cobertura en consultas médicas y otros servicios.

Si elegimos un seguro que nos brinde la facilidad de elegir centro y especialista, también tendremos un coste más elevado, pero dispondremos de mayor comodidad y libertad. Por su parte, la estructura de copagos (pago de un porcentaje de los costes totales generados) es otro aspecto que debemos considerar.

En cualquier caso, las opciones son múltiples y las ventajas son considerables. La garantía de proteger nuestra salud y contar con la asistencia y los profesionales necesarios en cualquier momento ya no es un lujo, sino una mera decisión personal.