Un seguro médico oftalmológico es fundamental para nuestro bienestar.  Los ojos necesitan una serie de cuidados y de controles para mantener la salud visual. Hay personas, que por sus características, necesitan incrementar estos cuidados y controles. El médico de familia, el óptico y el oftalmólogo son los tres profesionales que se ocupan de la salud ocular. El acudir a uno o a otro depende en cierto grado del motivo de la visita.

¿Cuándo se debe controlar la vista?

Desde los 6 meses de vida y durante los primeros años el pediatra controla la vista del niño. En esta edad lo más frecuente son problemas de estrabismo y de ojo vago. En la infancia y adolescencia hay que estar atentos, pues comienzan los problemas de miopía, hipermetropía y astigmatismo. Se debe preguntar si el niño ve bien en clase y ante la duda hacer un examen.

Algunos problemas con los estudios están relacionados con una mala visión. Se recomienda que a partir de los 45 o 50 años las revisiones se hagan cada uno o dos años. A estas edades comienza la presbicia, glaucoma, cataratas y la degeneración macular, entre otras disfunciones. Como se puede apreciar, los exámenes y consultas visuales deben ser relativamente frecuentes, abarcando todas las etapas de nuestra vida.

Todas estas consultas se multiplican en caso de tener alguna enfermedad oftalmológica o bien enfermedades generales que afectan a nuestra visión. Por ejemplo un paciente con glaucoma (aumento de la tensión ocular) o con degeneración macular deberá multiplicar sus visitas al oftalmólogo. Lo mismo un paciente que necesite operarse de cataratas. También pacientes con enfermedades generales que produzcan problemas visuales como por ejemplo un diabético que tiene que hacer controles periódicos de su retina.

La importancia de tener un seguro médico oftalmológico para el bienestar de la vista

Debido a los problemas de los servicios públicos de salud (masificación, listas de espera), los seguros de salud son cada vez más numerosos en España. Estos seguros ofrecen consultas oftalmológicas para los problemas más frecuentes. Algunos de ellos ofrecen más coberturas, como por ejemplo cirugía refractiva, láser oftalmológico, trasplante de córnea y otros.

Otros seguros no ofrecen estas coberturas tan amplias, pero ofrecen descuentos y ofertas para estas técnicas aunque no estén cubiertas por el seguro al cien por cien. En nuestro país, actualmente hay ofertas de algún seguro de salud que puede suponer un ahorro considerable.

En definitiva, debido a la gran cantidad de consultas que necesitamos a lo largo de nuestra vida para un buen control de nuestra vista, parece muy conveniente tener un buen seguro de salud que cubra la asistencia oftalmológica. Con más razón en los casos de padecer enfermedades crónicas que afecten a la vista o enfermedades generales con repercusión en nuestros ojos. En ese caso, el seguro médico es altamente recomendable.