Las enfermedades infantiles más comunes no suelen ser graves, pero se convierten en una de las grandes preocupaciones de los padres.  El sistema inmunitario de los niños todavía está en proceso de desarrollo y, por eso, enferman con mayor frecuencia.

Además, en sectores médicos como la pediatría se aprecian mejor los beneficios de la sanidad privada. Los seguros médicos son ideales para dar una respuesta inmediata a las necesidades de salud de nuestros hijos, especialmente las de origen infeccioso, y garantizar un crecimiento feliz.

¿Cuáles son las enfermedades infantiles más comunes?

Las enfermedades infantiles se suelen dividir en dos grupos y son las patologías típicas que cubre un seguro médico para niños:

  • Enfermedades exantemáticas: provocan rojeces y erupciones en la piel (exantemas) que aparecen de manera repentina y desaparecen cuando el paciente se recupera.
  • Enfermedades no exantemáticas: son infecciones clásicas, tal como se producen también en los adultos, solo que en los niños se manifiestan con sus propias particularidades.

Principales enfermedades exantemáticas:

  • Sarampión: el virus se contagia por vía conjuntival o faríngea (por ejemplo, a través de un estornudo de la persona afectada). Tras el contagio comienzan a aparecer manchas sobresalientes en el cuerpo del enfermo. El sarampión provoca dolores musculares, tos y fiebre alta.
  • Varicela: con el contagio el cuerpo se llena de pequeñas vesículas que además de fiebre provocan un fuerte prurito. El pediatra te recomendará que evites que tu hijo se rasque ya que al romperse estas vesículas se convierten en costras y pueden derivar en cicatrices. Se contagia con mucha rapidez por lo que es importante mantener al paciente en casa durante al menos una semana. Excepto en bebés, en los que la varicela puede tener complicaciones, es una enfermedad que desaparece sin necesidad de tratamiento una vez que finaliza el ciclo.
  • Rubeola: las manchas rosadas comienzan en la cara para posteriormente extenderse por el cuello, los hombros y el resto del cuerpo. Por lo general, salvo la fiebre ligera o la inflamación de algunos ganglios, no hay más síntomas asociados a esta enfermedad que se transmite por las vías respiratorias.

Principales enfermedades no exantemáticas:

  • Otitis: cuando el espacio posterior al tímpano se inflama resulta muy doloroso, sube la fiebre y en niños muy pequeños se producen incluso diarreas. Será el pediatra el que tenga que determinar si se trata de una infección vírica o bacteriana para aplicar el tratamiento más apropiado.
  • Amigdalitis: con un seguro médico la amigdalitis puede ser atajada con mayor rapidez. Cuanto antes llegue el paciente al pediatra, antes podrá comenzar el tratamiento con los antibióticos que son necesarios para tratar esta infección que provoca inflación en las amígdalas (en ocasiones con presencia de pus), fiebre alta y rinorrea.
  • Giardiasis: de entre todas las enfermedades citadas en este post (y son solo algunas de las más recurrentes) la giardiasis es probablemente la más complicada. La diarrea y el riesgo de deshidratación obligan al paciente a permanecer en casa hasta su total recuperación. Con un seguro de salud es más sencillo mantener un seguimiento en la evolución de esta enfermedad ya que puede prolongarse durante varias semanas.

En definitiva…

Cualquier seguro de salud básico te permitirá disponer de un pediatra para tratar todas estas patologías y hacer un seguimiento más exhaustivo del crecimiento de tus hijos.