Ahorrar dinero en los seguros de coche puede llegar a implicar menos coberturas para tu vehículo. No pocas veces las experiencias subjetivas de otros usuarios con sus seguros de vehículos acaban convirtiéndose en información de primera mano tomada en cuenta por otros como si de verdades incontestables se tratara. De ese modo, las casuísticas individuales acaban conformando una realidad alternativa, una serie de mitos que nunca está de más cotejar de primera mano con aseguradoras y/o asesores. Nadie mejor que los especialistas del sector para confirmar nuestras teorías o para desecharlas por pertenecer a esa rumorología paralela.

El precio del seguro, el primer gran mito…

Quien más quien menos tiene un conocido que paga una cantidad mínima por asegurar su coche o moto. Un ahorro inverosímil que convierte a ese asegurado en un privilegiado sin igual. No se puede negar que la consulta de tarifas entre diferentes compañías es una opción interesante, tanto para hacer un nuevo seguro como para las renovaciones anuales. Pero al final siempre hay una cierta correspondencia entre coberturas y precio, que no suele someterse a grandes fluctuaciones. No al menos entre compañías solventes. Las diferencias existen, sin duda, pero con mesura. Es cierto que los precios sorprendentemente bajos existen. Pero en muchos casos se consiguen renunciando a coberturas muy útiles o contratando con aseguradoras de poca solvencia.

En cuanto a las renovaciones anuales, lo cierto es que la realidad más palpable es que las compañías, de no mediar consulta previa por parte del asegurado, y aunque no haya habido siniestros, suelen actualizar las primas al alza. Pocos son los casos en los que las primas descienden porque sí. Y si así ocurre suele ser en un porcentaje mínimo.

Por eso, consultar con otras compañías un posible cambio puede suponerte ahorrar dinero. Eso sí, siempre respetando el mes de preaviso necesario con tu anterior compañía.

Las coberturas, el segundo gran mito…

Suele ocurrir además que muchos de los conocidos que encuentran ese precio inigualable,  disponen de los mejores seguros de coche. Lo único cierto es que para tarificar una propuesta de seguro las compañías de seguros no toman como referencia el color del coche, ni pueden discriminar precios según el sexo (por jurisprudencia). En cualquier otro aspecto, las compañías son libres de fijar sus pautas de cara a ofrecer una tarificación u otra.

Las diferencias estriban fundamentalmente en los estudios siniestrales de las compañías. La edad del tomador y conductor, el historial siniestral particular, la zona geográfica, el tipo de coche, su mantenimiento, la potencia del motor, que sea más o menos deportivo… Todos esos aspectos son tomados en cuenta para ofrecer coberturas a un precio u otro. Así, las coberturas en los seguros de todo el mundo del motor se ofrecen de manera escalonada, según se asuman más o menos riesgos. Y ahí sí que se pueden encontrar diferencias, siempre razonables, que te permitrán ahorrar dinero, aunque sea poco.