El desarrollo y el progreso tienen un elevado coste. La creciente contaminación atmosférica que envuelve las ciudades del país. Las grandes capitales, como Madrid y Barcelona, son las más afectadas por la polución, aunque también afecta seriamente al resto del territorio. Los vehículos viejos, coche, furgoneta y moto, son los grandes culpables de este mal que trae nefastas e indeseables consecuencias para la salud de los ciudadanos. Las autoridades y gobiernos han decidido ponerle coto a este problema con contundentes medidas, que pretenden reducir notablemente la contaminación en pocos años.

Efectos perniciosos para la salud de los ciudadanos

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la mala calidad del aire de las ciudades le costó la vida a 6681 personas en España en 2012. O lo que es lo mismo, a 15 ciudadanos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra es superior a las personas que fallecían en las carreteras en España en los años 80. Los principales problemas de salud asociados a la contaminación son los respiratorios y cardiovasculares. También se ha detectado un importante aumento del cáncer de pulmón y de garganta asociados a la contaminación.

Las autoridades han tomado conciencia de la magnitud del problema. Y han decidido ponerle freno con medidas contundentes. La mayoría de estas decisiones, tomadas para reducir los altos niveles de polución, tienen como objetivo principal acabar con el tráfico de vehículos antiguos en las zonas urbanas.

Los coches viejos, fuera de las calles

Los números no engañan: 30.000 coches de más de 20 años contaminan lo mismos que 1 millón de vehículos nuevos. Ante estas indiscutibles cifras las autoridades lo tienen claro: la solución al problema medioambiental es echar a los vehículos viejos fuera de las calles de las ciudades.

Los distintos gobiernos han aprobado varias medidas para hacerlo realidad; como la que ha tomado el Ayuntamiento de Barcelona de prohibir la circulación por sus calles a los vehículos de más de 20 años a partir de 2018.

Medidas parecidas se tomaran también en Madrid, impidiendo el acceso al centro a los coches más viejos. Otras medidas son la reducción de velocidad en los accesos a las ciudades y el fomento de un transporte público bonificado, como el arma más eficiente para reducir la polución al sacar vehículos de la carretera.

Otra medida a tener en cuenta es la potenciación del uso del coche eléctrico, que cuenta con interesantes apoyos, entre ellos la reducción de impuestos y el aparcamiento gratuito, lo que supone ahorrar dinero en su mantenimiento y un incentivo para su compra.

El objetivo de estas medidas es reducir para  el año 2030 las emisiones por movilidad urbana en un 50 % respecto a 2012. Un objetivo ambicioso, pero necesario de conseguir si se quiere recuperar la calidad del aire y la salud de las principales urbes españolas.