Conducir bien no es complicado y es una de las muchas formas de ahorrar que seguramente no estamos teniendo en cuenta. Muchos conductores cometen una serie de errores que les hacen perder dinero. No directamente, pero sí a medio y largo plazo. Se trata de hábitos que dañan los vehículos, que suponen un mayor consumo de combustible o un desgaste importante de los componentes del coche como los neumáticos o las pastillas de freno. Por eso es importante conocer estos errores y seguir una serie de pautas para que no se repitan.

Formas de ahorrar evitando los errores al volante

El primer error a tener en cuenta es una conducción agresiva, a base de acelerones y frenazos. El motor sube demasiado de temperatura, los neumáticos se desgastan antes y no tardarán en aparecer problemas de freno, transmisión o fugas de líquidos. Conducir a altas revoluciones hace que suba el consumo de gasolina, dañando el embrague y la caja de cambios; lo mismo que arrancar haciendo chirriar las ruedas motrices. En este sentido, hay que arrancar suavemente, dejando pasar unos segundos para que el aceite circule y el motor entre en calor para no desgastarlo.

Hay muchas formas de ahorrar para evitar estas situaciones pero si tu conducción es demasiado agresiva es negativo. Tampoco es conveniente una conducción muy relajada. Ir a muy pocas revoluciones, por ejemplo subiendo un puerto de montaña en marchas largas, fuerza el motor, y la relación potencia-consumo está muy descompensada. Frenar demasiado o no hacerlo si se acerca un badén o resalto, un uso excesivo del embrague o utilizar el cambio como reposabrazos también contribuyen al desgaste de estas piezas. Mover el volante en parado o aparcar sobre los bordillos daña la dirección, y conducir en reserva tampoco es buena idea.

Cómo corregir los errores

Un buen mantenimiento del coche supone un ahorro a largo plazo, pero además de cumplir con el calendario de revisiones y mantenimiento del coche es imprescindible ejercer una conducción eficiente que permita ahorrar combustible y alargar la vida útil del coche todo lo que se pueda. Una de las claves de esa conducción eficiente es circular a una velocidad lo más uniforme posible de acuerdo con la fluidez del tráfico, evitando frenazos, acelerones y cambios de marcha innecesarios. Hay que frenar suavemente (siempre con el pedal del freno) y retrasar todo lo posible el cambio de marcha.

Un exceso de peso, con objetos innecesarios, la baca o las ventanillas bajadas también suponen un mayor gasto de combustible; y el sobrepeso puede dañar varias partes del coche. Finalmente, hay que saber utilizar las marchas y el motor. La primera debería limitarse al arranque, cambiando rápidamente a segunda, pero nunca hay que arrancar en segunda, y circulando siempre a bajas revoluciones. Respecto al motor, nunca debe estar parado mucho tiempo (es un gasto de gasolina innecesario) y es recomendable el freno motor.